Brasil se enfrenta a Noruega: ¿puede la Canarinha superar el golpe de Paquetá?
La fase de grupos fue un aviso. El Brasil de Carlo Ancelotti llega a los octavos de final con la sensación de equipo que ha encontrado tono, colmillo y calma para sufrir cuando toca. El domingo, en el New York New Jersey Stadium, le espera Noruega en un cruce que medirá si esta versión de la Canarinha está preparada para algo más que gustarse.
Todo empezó con un tropiezo controlado: 1-1 ante Marruecos, partido duro, de choque y de pocos espacios. A partir de ahí, el equipo se desató. Dos victorias consecutivas por 3-0 frente a Haití y Escocia dibujaron una selección reconocible: agresiva en la presión, vertical por fuera y con pegada suficiente como para resolver los partidos sin entrar en dramas.
El drama, sin embargo, llegó en la siguiente estación.
Un Brasil que también sabe sufrir
En la eliminatoria de dieciseisavos ante Japón, Brasil mostró otra cara: la de la resistencia y el carácter. El partido se le enredó, el tiempo volaba y el marcador no acompañaba. Pero el equipo no se descompuso. Siguió atacando, empujando, acumulando gente arriba.
El premio apareció en el descuento, casi cuando la prórroga ya parecía inevitable. Gabriel Martinelli firmó el 2-1 en el minuto 96, un gol que desató la locura y que envió a Brasil a octavos con una inyección de confianza brutal. No fue una exhibición, fue una declaración: este Brasil también sabe levantarse del suelo.
El golpe de Paquetá y las cuentas de Ancelotti
La semana previa al duelo con Noruega dejó una mala noticia. Lucas Paquetá, pieza clave en la zona ancha, se queda fuera por una lesión en el muslo izquierdo sufrida en el último partido de la fase de grupos ante Japón. Su ausencia no es un simple matiz táctico: se va un futbolista que une líneas, acelera el juego y ofrece soluciones entre líneas cuando el rival se encierra.
Ancelotti tendrá que recomponer el centro del campo sin perder creatividad. Sobre la mesa, dos nombres: Danilo Santos, opción más madura y ordenada, y el joven Endrick, que ofrece descaro y chispa ofensiva si el técnico decide arriesgar con un perfil más atrevido.
No todo son malas noticias para el seleccionador.
Raphinha ha regresado a los entrenamientos tras superar sus problemas en el bíceps femoral. Está recuperado, entra en la convocatoria y vuelve a ser una alternativa seria para agitar el partido desde el banquillo. La idea es clara: no forzarle de inicio y evitar cualquier recaída innecesaria.
Neymar, por su parte, llega en plenitud. Apto para disputar los 90 minutos, vuelve a colocarse en el centro del foco, llamado a liderar a un equipo que tiene talento de sobra, pero que sigue mirando a su número 10 cuando el balón quema.
Casemiro también ha recibido luz verde tras superar una prueba física de última hora, después de ser sustituido por precaución en el encuentro anterior. Su presencia sostiene el andamiaje táctico de Brasil: roba, equilibra y permite que el resto se suelte sin mirar tanto hacia atrás.
Un once con músculo y filo
Con Paquetá fuera de combate, el dibujo probable de Ancelotti mantiene el esqueleto, pero ajusta la sala de máquinas. El posible once inicial de Brasil apunta a:
- Alisson
- Danilo
- Marquinhos
- Gabriel
- Douglas Santos
- Guimarães
- Casemiro
- Danilo Santos
- Rayan
- Cunha
- Vini Jr.
Atrás, la jerarquía de Marquinhos y la seguridad de Alisson sostienen un bloque que, cuando se adelanta, sabe cerrarse con oficio. Por delante, la combinación de Bruno Guimarães y Casemiro ofrece una mezcla de salida limpia y contundencia en el duelo. La incógnita está en cómo Danilo Santos interpretará ese rol creativo que deja vacante Paquetá.
Arriba, la velocidad de Vini Jr. y la movilidad de Cunha, junto a la aparición entre líneas de Rayan, prometen una noche incómoda para la defensa noruega si Brasil consigue imponer ritmo y altura en campo rival.
Hora, escenario y una pregunta en el aire
El balón echará a rodar a las 21:00 (BST) del domingo 5 de julio. Un horario grande para una selección obligada a comportarse como tal.
Brasil llega lanzada, con un juego que combina goleadas, remontadas agónicas y una plantilla profunda. Noruega será el siguiente examen. La duda ya no es si la Canarinha está en forma. La cuestión es otra: ¿está preparada para convertir esta buena dinámica en una verdadera candidatura al título?
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