Barcelona rechazó a Carlos Espí: el riesgo de 25 millones
En los despachos del Barça llevaban semanas buscando un ‘9’ capaz de tapar el vacío goleador que dejan los números de Robert Lewandowski y Ferran Torres. Había urgencia, había necesidad… y también una decisión que hoy ya se mira con otros ojos: decir “no” a Carlos Espí, exdelantero del Valencia que terminó fichando por el eterno rival, el Real Madrid.
La historia, desvelada por el periodista Siqui Rodríguez en el programa “Què T’hi Jugues”, se resume en una idea que ha marcado todo el verano azulgrana: hasta dónde están dispuestos a arriesgarse con el dinero.
El informe era positivo… hasta que apareció la cláusula
El área deportiva del Barça siguió a Carlos Espí durante el verano. Deco, director deportivo, lo valoró como un buen delantero, con margen de crecimiento y condiciones para encajar en el proyecto. No era una apuesta a ciegas.
El problema llegó cuando apareció la cifra clave: 25 millones de euros de cláusula.
Ahí se frenó todo.
En el club asumían que, con Hansi Flick en el banquillo, Espí no iba a ser titular inmediato. Pagar 25 millones por un jugador destinado a un rol secundario se interpretó como un riesgo excesivo para una economía que sigue bajo vigilancia constante.
Siqui Rodríguez lo resumió así: “Carlos Espí fue ofrecido al Barcelona, que lo considera un buen jugador. Pero lo rechazaron, entre otros motivos, por no querer pagar 25 millones de euros por un futbolista que no sería titular”.
Decisión fría. Contable. Y hoy, también discutida.
El plan A se cae y el Barça mira hacia dentro
La negativa a Espí no fue un movimiento aislado, sino la consecuencia de un verano que se torció en el punto clave del plan. La prioridad de la dirección deportiva era ambiciosa: Julián Álvarez como gran fichaje, más otro delantero efectivo para compensar los 39 goles que sumaron Lewandowski y Ferran Torres la pasada temporada.
Pero Atlético de Madrid cerró la puerta de golpe a la salida del argentino. Sin esa pieza principal, todo el encaje se vino abajo.
Con el mercado de ‘9’ puros muy limitado y los precios disparados, Flick y Deco optaron por no forzar una apuesta millonaria. Eligieron soluciones internas, aunque fueran provisionales: Raphinha como falso delantero, con Gordon, Adeyemi y Dani Olmo como alternativas para moverse por dentro, al menos hasta enero.
El mensaje era claro: no tirar la casa por la ventana por un delantero que no cambiara el estatus competitivo del equipo desde el primer día.
La verdadera apuesta: Hamza Abdelkarim por 1,5 millones
El riesgo, en realidad, se llamó de otra manera. Y costó 16 veces menos.
Hamza Abdelkarim se convirtió en la gran apuesta silenciosa del Barça para el puesto de ‘9’. Un fichaje de 1,5 millones de euros, joven, con proyección y la etiqueta interna de posible delantero decisivo a medio plazo.
Rodríguez lo explicó así: “La apuesta es Hamza Abdelkarim, costó 1,5 millones de euros, es joven y creen que puede ser una opción alternativa, un delantero decisivo. Un riesgo de 1,5 millones es razonable, mientras que un riesgo de 25 millones es más peligroso”.
La ecuación económica era impecable sobre el papel: si sale bien, operación redonda; si sale mal, el golpe es asumible. Justo lo contrario de lo que suponía lanzarse a por Espí a precio de cláusula.
El Madrid no duda: reacción inmediata y gol en el 90’
Mientras en Barcelona pesaban cada euro, en Madrid olieron la oportunidad.
Tras la marcha de Gonzalo a la Premier League, el Real Madrid necesitaba con urgencia un delantero que completara su rotación ofensiva. La ocasión apareció con el frenazo azulgrana a Espí… y el club blanco no se lo pensó dos veces.
La operación se cerró a toda velocidad. Espí llegó desde el Levante y, casi sin tiempo para presentaciones, empezó a responder en el césped.
En los dos primeros partidos entró desde el banquillo. Apariciones cortas, de adaptación. Pero el golpe definitivo llegó contra el Espanyol: salió otra vez como suplente y, diez minutos después de pisar el campo, firmó el gol de la victoria en el minuto 90.
Un desenlace cruelmente simbólico para el Barça. El delantero que consideró demasiado caro para un rol secundario decidía un partido para el máximo rival en el descuento.
Mientras en el Camp Nou se aferran a la apuesta moderada de 1,5 millones por Hamza Abdelkarim, en el Bernabéu ya celebran el primer gran impacto de Carlos Espí. La pregunta, inevitable, empieza a flotar en el ambiente azulgrana: ¿rechazaron un riesgo de 25 millones… o dejaron escapar un goleador que podía haber sido suyo?
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