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El Barça y la lucha por Rodri: ¿se acercará a los 65 millones?

El pulso por Rodri entra en territorio serio. El Barcelona ya tiene el “sí” del jugador, pero se ha topado con un muro en Manchester. Según SPORT, el Manchester City está dispuesto a rechazar la primera propuesta azulgrana y no piensa rebajar ni un euro de los 65 millones que ha fijado como precio de salida.

El primer intento del club catalán se mueve en otros números: 45 millones fijos y 15 en variables ligados al rendimiento. Una estructura ambiciosa, pero insuficiente para un City que, aunque históricamente no acostumbra a bloquear la salida de quienes quieren irse, esta vez no contempla regalar a un futbolista de 30 años que sigue en plena élite.

La operación, sin embargo, ha cogido velocidad de crucero en las últimas horas.

La llamada que lo cambió todo

El punto de giro lo firma Hansi Flick. El técnico alemán decidió intervenir en primera persona y llamó a Rodri el jueves. Una conversación directa, de entrenador a líder de vestuario. El resultado: el mediocentro dio su aprobación definitiva al proyecto del Camp Nou.

Esa llamada llegó en el momento justo. Justo cuando el interés del Real Madrid empezaba a enfriarse por diferencias en el precio del traspaso. Lo que apuntaba a un clásico duelo de despachos terminó siendo, de golpe, una carrera casi en solitario del Barça.

Con el paso de los días se ha ido destapando la realidad: el interés blanco nunca fue tan contundente como se había sugerido. SPORT apunta que la oferta madridista se quedó en 40 millones. Muy lejos de las pretensiones del City. Demasiado baja para un jugador que se siente en la cima de su carrera.

El entorno de Rodri interpretó esa cifra como una señal clara: el Madrid no estaba dispuesto a hacer un esfuerzo real. A partir de ahí, el foco del futbolista se giró por completo hacia Barcelona.

Decisión tomada y mensaje al Bernabéu

El representante del jugador no se ha escondido. Ha explicado públicamente el deseo de su cliente de vestir de azulgrana y ha confirmado que la decisión ya se comunicó a los despachos del Santiago Bernabéu. Transparencia total en una operación de alto voltaje.

En declaraciones a la emisora El Larguero, el agente Pablo Barquero fue rotundo: “Por respeto al Madrid, que se ha portado de diez, Rodri les informó de que su decisión es ir al Barça”. Una frase que cierra de golpe la puerta de la capital y deja la escena despejada para que Deco y la dirección deportiva azulgrana rematen el fichaje.

Pero ahí aparece el gran obstáculo: el dinero. El City mantiene el listón en 65 millones. El Barça considera que un paquete total que alcance los 60 millones es una cifra razonable para un futbolista al que solo le quedan 11 meses de contrato.

Cinco millones de diferencia. Pocos sobre el papel, enormes cuando se encuadran en las cuentas de un club que todavía camina sobre el alambre del fair play.

Urgencia en el medio y maniobra salarial

En el Camp Nou no ven a Rodri como un simple refuerzo. Lo imaginan como el nuevo general del centro del campo. El contexto deportivo empuja: los problemas físicos de Frenkie de Jong no remiten y la posibilidad de que pase por el quirófano sigue sobre la mesa. Cada parte médica que llega aumenta la sensación de urgencia.

Para hacer hueco a una operación de este calibre, el Barça ha tenido que aligerar la masa salarial. Salidas de sueldos altos, reajustes internos y una planificación pensada precisamente para abrir espacio a un fichaje de escaparate. El margen existe. No es amplio, pero está.

El plan económico del club pasa por estirarse hasta los 50 millones como límite razonable en fijo y completar el resto con variables hasta acercarse a los 60 que consideran “justos”. El City, por ahora, no se mueve de los 65. No hay acuerdo, pero tampoco ruptura.

Un campeón del mundo y un pulso de mercado

Rodri llega a esta encrucijada como campeón del mundo y referente absoluto en su posición. El City lo sabe y se agarra a ese estatus para defender su tasación. El Barça, en cambio, se apoya en la situación contractual del jugador y en su voluntad firme de regresar a casa para intentar rebajar la factura.

La negociación entra en una fase delicada. Cualquier titubeo puede reabrir el escenario a otros pretendientes. En Barcelona son conscientes: no pueden permitirse “regalar” tiempo ni dar margen a que un tercero irrumpa cuando el jugador ya ha elegido destino.

Ahora, todo se reduce a una pregunta cruda y simple: ¿será capaz el Barça de acercarse lo suficiente a esos 65 millones como para convencer al City sin dinamitar su frágil equilibrio financiero? La respuesta puede marcar no solo el futuro de Rodri, sino el del centro del campo azulgrana durante los próximos años.