Autogol de Bento frustra el sueño de Cristiano y Al-Nassr
El título estaba en la mano. El estadio, vestido de amarillo, ya saboreaba la fiesta. Faltaban segundos. Y entonces, el golpe más cruel.
Al-Nassr ganaba 1-0 a Al Hilal, su gran rival de Riad, en un partido marcado en rojo desde hace semanas. Con ese resultado, el equipo de Cristiano Ronaldo se proclamaba campeón de la Saudi Pro League por primera vez en siete años. El final perfecto para una noche diseñada para la gloria.
Pero el fútbol no entiende de guiones.
En el tiempo añadido, el guardameta Bento intentó despejar un balón colgado al área con una estirada hacia atrás. No midió bien. No blocó. La pelota se le escurrió de las manos y acabó dentro de su propia portería. Autogol. Silencio helado. El título, que ya se rozaba, se escapó en un segundo de desconcierto.
En el banquillo, Cristiano se llevó las manos a la cara. Capitán, referente, símbolo del proyecto, vio cómo se deshacía la oportunidad de cerrar por fin su primer campeonato doméstico con Al-Nassr desde su llegada en enero de 2023.
Un estadio preparado para la coronación
El club lo había preparado todo para una noche histórica. La grada se convirtió en un mosaico amarillo desde antes del saque inicial: camisetas gratuitas para los aficionados, ambiente de celebración, la sensación colectiva de que la espera desde 2019 —la última liga de Al-Nassr— terminaba por fin.
Sobre el césped, el plan funcionaba. Al-Nassr controlaba el marcador, sujetaba a un Al Hilal que llegaba como segundo clasificado y se acercaba a un triunfo con sabor a sentencia. Un 1-0 que valía un campeonato. Un 1-0 que, con el reloj agonizando, parecía definitivo.
Hasta la acción de Bento.
El brasileño, protagonista involuntario de la noche, convirtió un despeje rutinario en un error fatal. El balón, en lugar de alejar el peligro, cruzó la línea de gol y desató la incredulidad. El empate de Al Hilal no solo evitó la derrota de los visitantes; aplazó la coronación de su rival ciudadano.
Cristiano, siete años de espera y una espina clavada
La escena golpea con fuerza por el contexto. Cristiano Ronaldo, a sus 41 años, todavía persigue su primer título liguero con Al-Nassr. Desde su salida de Manchester United tras el Mundial de la FIFA 2022 en Catar, el portugués ha acaparado focos, goles y protagonismo, pero no ha levantado aún un trofeo doméstico en Arabia Saudí.
La oportunidad de cerrar ese capítulo parecía perfecta: líder de la tabla con 83 puntos en 33 partidos, con Al Hilal persiguiendo desde la segunda plaza con 78 puntos y un encuentro menos. Un triunfo ante el rival directo, en casa, ante una hinchada entregada, como colofón a una temporada de dominio.
En lugar de eso, la imagen final fue la del capitán frustrado en el banquillo, viendo cómo el autogol de su propio portero le negaba una celebración largamente esperada.
El título, todavía en juego
Pese al mazazo, el escenario sigue siendo favorable. Al-Nassr continúa en lo más alto de la clasificación y depende de sí mismo. En la última jornada, le espera Damac, decimoquinto en la tabla. Sobre el papel, un rival claramente inferior. En la práctica, un partido que ahora pesa el doble tras lo ocurrido ante Al Hilal.
La diferencia de puntos, el nivel mostrado durante el curso y la jerarquía de Cristiano mantienen a Al-Nassr como firme favorito para proclamarse campeón el 21 de mayo. El margen de error, sin embargo, se ha reducido a cero.
Al Hilal, campeón en 2024 y acostumbrado a vivir en la cima, aguarda cualquier tropiezo. La presión existe. La herida del autogol, también.
Cristiano lo resumió con una frase en sus redes sociales, dirigida a más de 770 millones de seguidores: “El sueño está cerca”. El título sigue al alcance. Falta comprobar si el equipo es capaz de levantarse de este golpe y convertir una noche amarga en el último obstáculo antes de la gloria.
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