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Arsenal se aferra al título tras gol de Trossard y VAR

El London Stadium vivió una tarde que olía a final. Un latigazo de Leandro Trossard en el 83’ y una revisión de VAR al borde del descuento mantuvieron vivo el sueño de título de Arsenal… y, por rebote, la permanencia de Nottingham Forest. Un giro doble en la parte alta y en la parte baja de la tabla, decidido en cuestión de minutos.

Mientras tanto, en el City Ground, Elliot Anderson rescataba un punto agónico para Forest ante Newcastle United, un empate que vale casi tanto como una victoria para los de Vitor Pereira.

Arsenal sobrevive a sus propios problemas

Mikel Arteta repitió once por tercer partido seguido. Y su equipo salió como un líder que no quiere mirar el retrovisor: Trossard al larguero, Riccardo Calafiori rozando el gol dos veces, Mads Hermansen y Kostas Mavropanos apagando fuegos a la desesperada. Siete disparos en el primer cuarto de hora. Dominio total. Sensación de goleada inminente.

Y de pronto, el golpe. Ben White se marcha cojeando, mano a la rodilla, y abandona el estadio con una férula en la pierna. Huele a final de temporada para el lateral inglés, aunque el diagnóstico definitivo tendrá que esperar.

“No sabemos, pero no tiene buena pinta en absoluto”, admitió Arteta. Frase corta, preocupación enorme.

El infortunio no se quedó ahí. Calafiori, imperial cada vez que ha estado sano, no salió tras el descanso por un problema aún sin detallar. Otro pilar defensivo que se tambalea en el momento más delicado del curso.

El experimento que casi le cuesta el partido

La reacción de Arteta sorprendió a todos. En lugar de recurrir de inmediato a Cristhian Mosquera, tiró de Martin Zubimendi y mandó a Declan Rice al lateral derecho, una posición que apenas ha pisado este año. El efecto fue inmediato… y negativo.

Arsenal perdió el control del centro del campo. West Ham, hasta entonces sometido, empezó a respirar. A combinar. A creer. Tras la salida de White, los de Arteta solo conectaron un disparo antes del descanso. El partido, que parecía una cuestión de tiempo, se había torcido por completo.

Con el descanso llegó el giro táctico: Mosquera entró, Rice volvió a su hábitat natural y el sacrificado fue Myles Lewis-Skelly, desplazado al lateral izquierdo. El joven, brillante en la medular en las últimas semanas, quedó encorsetado en una banda. Y el equipo lo notó.

Arteta no esperó más. Mediado el segundo tiempo, tomó una decisión que pocos entrenadores se atreven a ejecutar en un partido de este calibre: cambió al propio Zubimendi, su anterior apuesta, para dar entrada a Martin Odegaard. Un “cambio del cambio” tan crudo como necesario.

El técnico lo explicó sin rodeos: necesitaba dos mediapuntas agresivos para desordenar a West Ham. Y se la jugó.

Odegaard y Havertz cambian el guion

El otro movimiento clave llegó al mismo tiempo: Kai Havertz por un apagado Eberechi Eze. Dos retoques, otra cara. De repente, Arsenal volvió a parecer un aspirante al título.

La jugada del gol lo resume todo. Odegaard, fresco, filtra una pared con Rice, que rompe líneas desde la segunda línea y habilita a Trossard. El belga, en estado de gracia, no perdona. Minuto 83. Gol que suena a campeonato.

Era la séptima asistencia de la temporada para el capitán noruego, que se ganó con ese rato brillante un sitio muy serio en el once para el último partido en casa, ante un Burnley ya descendido. La plaza de Eze, de golpe, deja de ser intocable. En la izquierda, Trossard se ha ganado el derecho a no moverse.

Saka y Gyokeres, neutralizados

Bukayo Saka y Viktor Gyokeres llegaban como dos de los grandes reclamos de la jornada tras sus exhibiciones recientes. West Ham, con una línea de cinco hundida y disciplinada, los apagó casi por completo.

Saka probó suerte con dos disparos lejanos, ambos desviados, y acabó sustituido por Noni Madueke apenas tres minutos antes del gol de Trossard. Gyokeres, bien controlado por Mavropanos, apenas encontró espacios.

Si algo consuela a Arsenal es que, sobre el papel, lo más duro ya ha pasado. Quedan Burnley, ya sin nada en juego, y un Crystal Palace con la mente repartida por Europa. El título, si se escapa, no será por calendario.

Raya, mano de campeón y Guante de Oro

Detrás de todo este relato hay un nombre que sostiene la candidatura de Arsenal: David Raya. El guardameta firmó su 18ª portería a cero del curso, cifra que le asegura el Guante de Oro.

Su parada a Matheus Fernandes, justo antes del 1-0, fue de esas que se recuerdan en los resúmenes de temporada. El mediocampista de West Ham, con una ocasión de xG superior a 0,5, tenía todo para marcar. Raya aguantó de pie un segundo más que el resto de porteros. Ese segundo puede valer una liga.

En el descuento, Gabriel Magalhaes puso el cuerpo donde otros quitan la pierna. Bloqueo decisivo, su 17ª portería a cero, dos puntos DefCon, tres de bonus y un botín de 11 puntos que lo empuja por encima de los 200 en la temporada. El brasileño, que también probó suerte con dos remates, está a solo 12 de batir el récord histórico de un defensa en Fantasy, los 213 de Andrew Robertson en 2018/19.

West Ham se queda sin premio… y sin consuelo

La derrota duele en el este de Londres porque el partido pedía otro desenlace. Fernandes falló el mano a mano. Callum Wilson, especialista en irrumpir en los minutos finales, rozó el empate en dos ocasiones en el añadido. Primero se topó con el bloque de Gabriel. Luego, con una revisión de VAR larguísima que acabó anulando su tanto. Una de esas decisiones que se discutirán durante años en la grada.

Kostas Mavropanos firmó otra actuación notable. Secó a Gyokeres, se asomó al área rival con un cabezazo y pudo ser protagonista en el último córner si Rice no lo hubiera sujetado de forma casi escandalosa. Con Newcastle y Leeds aún por delante, el central se presenta como una opción diferencial para el tramo final.

Forest se agarra a la Premier en el alambre

A cientos de kilómetros, en el City Ground, Nottingham Forest vivía su propio drama. Sin Morgan Gibbs-White, fuera por una lesión facial, el equipo perdió chispa y amenaza. Sin Murillo, Ibrahim Sangare ni Ola Aina, el plan inicial de Vitor Pereira fue protegerse con una línea de cinco atrás, convencido de que un empate podría bastar para salvarse.

No funcionó. El equipo se vio demasiado hundido, sin salida, y el técnico se vio obligado a virar a una defensa de cuatro. A partir de ahí, Forest empezó a competir de verdad.

La figura del héroe estaba clara. Si no era Gibbs-White, tenía que ser el otro jugador diferencial del equipo. Y lo fue. A dos minutos del final, James McAtee filtró un pase perfecto y Elliot Anderson, ante su antiguo club, definió con frialdad. Su cuarto gol del curso, aderezado con sus habituales puntos DefCon, lo mete ya entre los cinco mejores centrocampistas de la temporada en términos Fantasy.

Pereira, eso sí, mira de reojo a la enfermería de cara a la próxima jornada: “Espero” recuperar a los lesionados, explicó, recordando que la decisión de dejar fuera a Gibbs-White fue médica, no técnica. El especialista dictó que no estaba en condiciones de jugar. Forest, por ahora, respira gracias a Anderson.

Bruno manda, Barnes decide

En Newcastle, Eddie Howe movió piezas. Nick Woltemade regresó al once dos meses después. William Osula, premiado por sus tres goles en los últimos cuatro encuentros, repitió como referencia ofensiva. Lewis Hall apareció en el lateral derecho para tapar las ausencias de Tino Livramento y Fabian Schar.

Kieran Trippier, con la puerta de salida ya entreabierta, solo pisó el césped en el descuento. Anthony Gordon, también con futuro incierto, se quedó en el banquillo y puede haber jugado ya sus últimos minutos con la camiseta de Newcastle.

El peso ofensivo recayó en un nombre propio: Bruno Guimaraes. El capitán fue el jugador más insistente y más castigado. Cuatro disparos, incluido un libre directo que se marchó rozando el palo, tres grandes ocasiones creadas, tres pases clave y cinco faltas recibidas. Un repertorio que le asegura dos puntos de bonus y lo consolida como la apuesta más fiable del equipo para la próxima jornada.

Osula también probó suerte con cuatro intentos, uno de ellos un libre directo que se estrelló en el larguero. Entre ambos concentraron casi todo el veneno ofensivo de las Urracas.

El muro de Forest, sostenido por un inspirado Matz Sels —cinco paradas—, solo cayó en el 74’. Dos suplentes se asociaron: Jacob Ramsey metió el pase al espacio y Harvey Barnes atacó el hueco con decisión para firmar el 0-1. Segundo partido consecutivo marcando en Premier para el extremo, algo que no lograba desde noviembre.

Howe no lo ocultó: Barnes “tiene goles” y se ha ganado “una gran oportunidad de ser titular” ante West Ham en la Gameweek 37. Con Gordon fuera del foco y Newcastle buscando cerrar el curso con buena cara, el escenario le favorece.

Un empate que castiga a Newcastle y salva a Forest

Newcastle, sin embargo, volvió a tropezar con la misma piedra. No supo cerrar el partido. No supo defender su ventaja. Howe lo reconoció: otro gol encajado en los minutos finales, otra vez por recular unos metros de más y no gestionar bien el área.

Forest aprovechó esa concesión como un equipo que se juega la vida. El empate les sabe a salvación. A temporada prolongada en la élite. A oportunidad de que la próxima semana, con o sin Gibbs-White, puedan terminar el trabajo.

Arsenal, por su parte, sale de Londres con algo más que tres puntos. Sobrevive a las lesiones, corrige sobre la marcha decisiones tácticas arriesgadas y se agarra a las manos de Raya, al carácter de Gabriel y al talento de Odegaard y Trossard. El título sigue en su mano.

La pregunta es simple y brutal: ¿le quedará suficiente gasolina —y suficientes defensas sanos— para llegar a la meta?

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