Arsenal comienza defensa del título con contundente victoria
Arsenal abrió la temporada como vigente campeón por primera vez en 22 años y se comportó exactamente como lo que es: el equipo a batir. El 3-0 sobre el recién ascendido Coventry en el Emirates no solo fue un marcador contundente; fue una declaración de intenciones.
Sin el peso de décadas de frustraciones, el equipo de Mikel Arteta jugó suelto, liberado, con una frescura que el curso pasado apenas asomó en los tramos más tensos de la carrera por el título. Esa mochila emocional, por fin, ha caído al suelo.
El mensaje fue claro desde el primer minuto. Arsenal no piensa devolver el trofeo fácilmente. La goleada a un Coventry dirigido por Frank Lampard exhibió un campeón más vibrante, menos encorsetado, capaz de ir mucho más allá de ese arsenal de jugadas a balón parado que tantas veces le resolvió partidos el año pasado.
La irrupción del extremo griego Christos Tzolis añadió electricidad al ataque y dio una capa extra de imprevisibilidad. Kai Havertz, Bukayo Saka y Martin Odegaard firmaron los goles, pero el impacto fue colectivo: ritmo alto, circulación agresiva, presión asfixiante.
Y mientras el balón volaba hacia la red de Coventry, otro mensaje se proyectaba desde el césped. La presentación antes del partido del internacional inglés Ezri Konsa, fichado desde Aston Villa, subrayó la ambición de construir algo que vaya más allá de un título aislado. Huele a proyecto de dinastía. Y el resto de la Premier lo ha visto de cerca desde la primera jornada.
Maresca e Iraola sobreviven al filo del abismo
El fin de semana inaugural dejó también a dos nuevos entrenadores pasándolo realmente mal… hasta el último suspiro. Enzo Maresca en Manchester City y Andoni Iraola en Liverpool rozaron el tropiezo en sus estrenos ligueros, pero acabaron salvando tres puntos que saben a alivio más que a euforia.
En el Etihad, City se vio atascado ante Bournemouth. El partido se enredó hasta el punto de que el 1-1 parecía inamovible. Marcus Tavernier había adelantado a los Cherries y, ya en el 84, Marc Guehi empató, dejando al campeón de hace dos temporadas mirando al reloj con impaciencia.
Ahí apareció la mano de Maresca desde el banquillo. El técnico italiano recurrió a Rayan Cherki, y el francés cambió el guion: participó en la jugada del empate de Guehi y luego dio el pase que permitió a Josko Gvardiol firmar el gol de la victoria en el tiempo añadido. City se llevó los tres puntos tras una actuación discreta, muy lejos del brillo que marcó la era Pep Guardiola.
El reto de Maresca es gigantesco. Tomar el relevo de Guardiola en un club acostumbrado a ganar con una identidad muy marcada no admite margen de error. El italiano, eso sí, puede consolarse con un dato: el propio Guardiola necesitó también un gol tardío ante Sunderland para arrancar con victoria hace diez años. No hay estrenos sencillos cuando el listón está tan alto.
A unos 170 kilómetros al norte, en St James’ Park, Iraola vivió un desenlace igual de dramático. Su Liverpool, aún en plena reconstrucción tras el despido de Arne Slot y las salidas de Mohamed Salah, Andrew Robertson e Ibrahima Konate, se vio 2-1 abajo ante Newcastle. Cody Gakpo había respondido al tanto inicial de Anthony Elanga, pero el gol de Joe Willock devolvió la ventaja a los locales.
El tiempo se escapaba. El debut de Iraola apuntaba a golpe duro hasta que Lewis Hall cometió un penalti sobre el recién ingresado Victor Munoz. Dominik Szoboszlai asumió la responsabilidad y reventó la escuadra desde los once metros en los instantes finales.
Liverpool sigue siendo un equipo en construcción, con piezas nuevas y jerarquías por redefinir, pero esa capacidad para agarrarse al partido y no rendirse ofrece al técnico español un punto de apoyo. No fue brillante, sí resistente. Y, en agosto, a veces eso basta para no empezar a contracorriente.
El golpe a Manchester United: “un bofetón en la cara”
Mientras Arsenal pisa fuerte y City y Liverpool salen vivos del alambre, Manchester United se llevó el gran golpe del fin de semana. La derrota 2-0 en el campo del recién ascendido Hull dejó al equipo de Michael Carrick tocado y con demasiadas preguntas.
Hull, que vuelve a la élite por primera vez desde 2017 tras ascender vía playoff, encontró oro en las jugadas a balón parado. Los centrales Semi Ajayi y Nobel Mendy aprovecharon dos acciones en la primera parte para castigar a un United sin colmillo ni reacción.
El resultado fue algo más que una sorpresa. Para un equipo que terminó tercero la temporada pasada y que está obligado a presentar credenciales en la pelea por el título, caer así ante un novato supone un serio aviso. La falta de filo en ataque y la incapacidad para cambiar el ritmo del partido encendieron las alarmas.
Luke Shaw, sin embargo, se negó a dramatizar. El lateral izquierdo insistió en que el grupo mantiene la misma confianza que traía del verano y lanzó un mensaje de calma: están convencidos de que firmarán una gran temporada y que estarán “ahí arriba”. Asumió el impacto del tropiezo —“es un bofetón en la cara”—, pero subrayó que un solo encuentro no definirá al equipo.
La respuesta llegará pronto. El próximo fin de semana espera otro recién ascendido, Ipswich. Para Arsenal, el arranque ha sido una confirmación de poder. Para City y Liverpool, un susto a tiempo. Para United, en cambio, puede ser la primera encrucijada de un curso que no admite demasiados pasos en falso si la meta es destronar al campeón.
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