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Un arranque de pesadilla para OGC Nice en Brest

La noche apenas había comenzado y OGC Nice ya estaba contra las cuerdas. En la apertura de la jornada 8 de Ligue 1, el viaje al Stade Brestois se torció desde el primer suspiro, con un error que pesará en la memoria del vestuario durante un buen tiempo.

El plan era claro: salir jugando desde atrás, imponer calma, enfriar la euforia local. Pero el primer acto se convirtió en todo lo contrario. Yehvann Diouf, portero senegalés de los niçois, recibió el balón en su área, levantó la cabeza, buscó líneas de pase… y esperó demasiado. Un segundo de más. El tipo de segundo que en la élite se paga carísimo.

Ludovic Ajorque, atento, olió la sangre. Leyó la duda, aceleró la presión y le robó la pelota prácticamente de las manos. Un regalo envenenado, un golpe psicológico tremendo para un equipo que ni siquiera había tenido tiempo de asentarse sobre el césped.

El error no fue solo técnico. Fue un mazazo emocional. Un inicio pensado para controlar el ritmo se transformó en un escenario de urgencia, con Brest crecido y Nice obligado a reaccionar desde el caos, no desde el plan.

Ahora la cuestión es otra. No se trata solo de corregir una salida de balón, sino de carácter, de orgullo, de respuesta competitiva. ¿Será capaz OGC Nice de levantarse en Brest tras un comienzo tan castigador, o este tropiezo marcará el tono de su noche en la Ligue 1?

Un arranque de pesadilla para OGC Nice en Brest