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Allegri enfría los ánimos en Nápoles antes del choque con Inter

Massimiliano Allegri llega a San Siro con un vestuario tocado, una ciudad nerviosa y un rival que, según él mismo, parte por delante de todos en la carrera por el título. Pero el técnico de Napoli no está dispuesto a dejar que la tercera jornada se convierta en un juicio sumarísimo a su proyecto.

El duelo ante Inter, el sábado a las 17.00 (hora del Reino Unido), 18.00 CEST, llega en un momento incómodo: derrota en casa ante Como, lesiones importantes y dudas crecientes alrededor del equipo. El escenario perfecto para el dramatismo napolitano. Allegri lo conoce bien.

“Entiendo que en Napoli es o euforia o depresión, pero solo estamos en la jornada 3”, soltó el entrenador, encogiéndose de hombros en la sala de prensa.

De la caída ante Como al examen en San Siro

El 2-1 encajado en el Stadio Diego Armando Maradona frente a Como dolió más por el contexto que por el juego. Allegri defendió la actuación de su equipo, pero el marcador dejó cicatrices. Y no solo anímicas.

Giovane salió lesionado y Scott McTominay quedó descartado para varias semanas tras someterse a una intervención para corregir un pequeño problema cardíaco. A esas bajas se suman los ausentes de larga duración Alessandro Buongiorno y Luca Marianucci. La enfermería se llena justo cuando aparece Inter en el horizonte.

“Estamos decepcionados por haber perdido con Como, pero tiene que haber equilibrio, quedan muchísimos partidos”, reclamó Allegri. “No hicimos un mal partido y mañana es un enfrentamiento directo entre los dos mejores de las dos últimas temporadas. Vamos adelante con confianza, luego ya pensaremos en Arsenal y la Champions League”.

El mensaje es claro: nada de hundirse en septiembre.

Lesiones ahora… para sobrevivir después

En vez de lamentarse, Allegri eligió darle la vuelta a la situación. El calendario después del parón de selecciones es brutal, y el técnico prefiere asumir el golpe ahora que en plena maratón.

“Las lesiones pasan, pero si piensas que después del parón hay nueve partidos en 26 días, es mejor tener estas lesiones ahora para que todos se recuperen a tiempo para ese tramo”, explicó.

La lógica es fría, casi calculadora: perder piezas ahora para recuperar músculo cuando la temporada empiece a decidir cosas serias.

Vergara, sin prisas ni etiquetas

Con tantos jugadores fuera, el nombre de Antonio Vergara apareció de inmediato como posible solución rápida. Allegri, sin embargo, frenó cualquier intento de convertir al joven en salvador.

“No creo que debamos poner demasiada responsabilidad sobre los hombros de Vergara. Es un buen jugador, pero creo que solo tiene 12 partidos con Napoli, hay que ir con calma”, avisó.

El técnico también aclaró por qué el canterano no tuvo minutos ante Como. “Hice una elección diferente, se quedó en el banquillo porque solo tengo cinco cambios”. Nada de castigos ni mensajes ocultos, según su versión. Solo gestión.

Allegri insistió en que el equipo está creciendo físicamente y que el trabajo entre semana sí le convence: “Estoy contento con cómo se entrenan los chicos, ahora tenemos que cometer menos errores en los partidos”.

De Bruyne, Badiashile y el vacío de McTominay

Hay otro nombre que llama la atención en este arranque: Kevin De Bruyne. El belga todavía no ha sido titular en lo que va de temporada. Allegri no lo esconde, pero pide paciencia.

“Está mejorando, pero naturalmente tengo que equilibrar el centro del campo sin McTominay, porque eso limita las opciones”, explicó. La ausencia del escocés condiciona todo el engranaje. “No puedo pedirle a nadie más lo que nos da Scott, es un jugador diferente, con características distintas”.

En defensa, aparece una nota positiva: Benoit Badiashile entra en la convocatoria. “Estoy satisfecho con lo que vi en los entrenamientos”, comentó el entrenador, que ve en el francés una pieza más para recomponer la estructura.

Regreso a San Siro y elogios al gran enemigo

El partido también tiene un componente personal. Allegri vuelve a San Siro, el estadio donde fue despedido por Milan el verano pasado, pero en el que logró ganar las dos ediciones del Derby della Madonnina contra Inter. El escenario le inspira.

“Jugar en ese estadio siempre es maravilloso, e Inter y Napoli adoran medirse”, afirmó. “Necesitamos una buena actuación, con menos errores técnicos, porque esos se pagan caros”.

Ahí llegó la frase que marca el pulso del choque: “Inter es el verdadero favorito para el Scudetto”. Nada de guerra dialéctica. Allegri coloca el cartel de candidato principal en el pecho del rival y se reserva el papel de perseguidor.

“Tenemos que estar más atentos, encajamos dos goles evitables contra Como. Los enfrentamientos directos siempre son difíciles de ganar”, advirtió, casi como si lanzara un recordatorio a sus propios jugadores.

Mercado limitado, ambición intacta

Napoli llegó al verano con una condición clara: vender antes de comprar. Mientras otros gigantes de la Serie A gastaban fuerte, el club partenopeo se movía con más cautela. Allegri no quiso usarlo como coartada.

“No tiene sentido mirar a los demás, tenemos que centrarnos en nosotros”, zanjó. “Estoy satisfecho con la plantilla que tenemos a disposición, ahora debemos sentar las bases para lo que será el sprint final de la temporada, dando un paso cada vez”.

Nápoles se agita, como casi siempre. Entre la euforia y la depresión, como dijo su entrenador. San Siro dictará si el péndulo vuelve a inclinarse hacia la ilusión o si el campeón reciente de Italia se ve obligado, muy pronto, a perseguir a un Inter que ya todos señalan como el equipo a batir.